Red nacional de monitoreo de calidad del aire para entender qué respiramos

Respiramos alrededor de 25.000 veces por día. Si nos ponemos a pensar, no se nos ocurriría jamás tomar un vaso de agua contaminada. Entonces, ¿por qué deberíamos aceptar respirar aire contaminado?
La contaminación del aire es uno de los principales riesgos ambientales para la salud. La Organización Mundial de la Salud estima que la mala calidad del aire está asociada a más de ocho millones de muertes prematuras por año.
Como pediatra dedicado a la medicina climática, entiendo los problemas de salud que la mala calidad del aire generan. Son los chicos, las personas mayores, los trabajadores al aire libre y quienes ya viven con una enfermedad crónica, los que más sienten los impactos.
Y sin embargo, en gran parte de la Argentina, no existen datos en tiempo real, georreferenciados, públicos y centralizados que expliquen qué estamos respirando. Cuando un episodio de humo o una jornada crítica de contaminación golpea a una comunidad, casi nunca hay un dato local que lo respalde.
Esa ausencia de información es la que este proyecto se propuso empezar a llenar. Porque creemos que lo que no se mide difícilmente se puede gestionar, y menos aún prevenir. Así es como nace el Proyecto Aire Limpio.

¿Qué es el Proyecto Aire Limpio?
El Proyecto Aire Limpio es una iniciativa de la ONG Sustentabilidad Sin Fronteras (SSF) para construir, junto a gobiernos provinciales y municipales y empresas, una red nacional de monitoreo de calidad del aire.
La idea es tan simple como ambiciosa: instalar monitores confiables y de bajo costo en lugares donde hoy no hay ningún dato, publicar esa información de forma abierta y en tiempo real, y trabajar codo a codo con actores locales para que esos datos se traduzcan en decisiones concretas de salud y de gestión ambiental.
Trabajamos con tecnología de código abierto validada internacionalmente (AirGradient), que mide material particulado fino (PM2.5) junto con otros parámetros como óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y dióxido de carbono. Todos los datos se integran automáticamente a plataformas globales de ciencia ciudadana como OpenAQ, de modo que la información generada en Argentina pase a formar parte de una base mundial de conocimiento pública y comparable.
En un estudio reciente, el Dr. Trapassi (nuestro nexo en la Provincia de Neuquén) y colaboradores diagnosticaron la magnitud del vacío: sólo 10 de las 24 jurisdicciones del país cuentan con alguna normativa sobre calidad del aire, y en la mayoría de los casos no hay datos públicos ni sitios oficiales con información actualizada. Ninguna de las normas vigentes se acerca a las Directrices de la OMS de 2021 y a nivel nacional, la ley que aborda la temática no se actualiza desde 1973.
En ese contexto, poner un monitor donde antes no había nada no es un gesto técnico menor: es empezar a darle a la gente la posibilidad de saber qué respira.
Nuestros criterios para elegir dónde instalar cada equipo son siempre los mismos: zonas sin datos disponibles, población vulnerable expuesta, voluntad política de usar la información para actuar y viabilidad técnica en el terreno. Priorizamos hospitales, escuelas, centros de salud y espacios urbanos de alto tránsito, porque son los lugares donde el dato se cruza con la vida cotidiana de quienes más lo necesitan.
Lo que ya está en marcha
La primera etapa del proyecto ya es una realidad en el terreno. A lo largo de los últimos meses instalamos y distribuimos monitores en varias provincias (Neuquén, Córdoba, La Pampa, Jujuy y Buenos Aires), cada una con su propia lógica de riesgo ambiental y siempre de la mano de las autoridades locales de ambiente y/o salud. Este es el mapa hasta hoy:

Acceder al mapa interactivo en haciendo click acá.
Neuquén
Junto a la Dirección General de Salud Ambiental y Cambio Climático del Ministerio de Salud provincial instalamos siete monitores, distribuidos para capturar realidades muy distintas de la provincia: En Hospitales o Centros de Salud de Añelo (Vaca Muerta), Plottier, Colonia Rural y Zapala, el centro de monitoreo ambiental de San Patricio del Chañar, una escuela en Chos Malal y el ingreso a San Martín de los Andes. La selección buscó entender qué respiran las poblaciones más vulnerables y siguió la estructura misma del territorio neuquino, que combina pobreza energética y uso de biomasa para calefacción, el crecimiento acelerado de Vaca Muerta y su tránsito pesado, las inversiones térmicas invernales de las localidades de montaña y la presión turística sobre el parque automotor.
Córdoba
De la mano de la Secretaría de Cambio Climático, dependiente de la Secretaría General de Ambiente y Economía Circular de la Provincia de Córdoba, sumamos otros siete monitores: en la Ciudad de Córdoba, Agua de Oro, Despeñaderos, Oncativo, San Francisco, Villa Dolores y Villa María. Es una cobertura que va del entorno urbano denso, con su mezcla de tránsito, acopio de granos y actividad industrial, hasta localidades del interior productivo, permitiendo comparar exposiciones muy diferentes dentro de una misma provincia.
La Pampa
La Subsecretaría de Cambio Climático, dependiente de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático provincial, recibió dos monitores que se colocaron en el centro de Toay y sobre la Avenida Perón, el corredor que une este municipio con Santa Rosa. Son los dos centros urbanos más grandes de la provincia y concentran buena parte de su circulación, lo que los vuelve un punto de partida natural para empezar a mirar la calidad del aire pampeana.
Jujuy
La Secretaría de Calidad Ambiental del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático provincial recibió tres monitores, que se instalarán en Libertador General San Martín, Volcán y la zona sur de San Salvador de Jujuy. Son sitios elegidos por su perfil industrial, azucarero y de tránsito pesado sobre el Corredor Bioceánico.
Buenos Aires – Vicente López
El municipio de Vicente López adquirió dos monitores, con la instalación pendiente del armado de la infraestructura necesaria. Es un caso que nos entusiasma especialmente, porque muestra que el modelo también despierta interés en el nivel municipal y no solo en el provincial, ampliando las puertas de entrada del proyecto.
En conjunto, estos despliegues nos permitieron demostrar algo que para nosotros es central: que un modelo de monitoreo abierto, de bajo costo y trabajado junto a las autoridades locales es viable en la práctica, en provincias muy distintas entre sí y en tiempos razonables.
¿Hacia dónde vamos?
El Proyecto Aire Limpio no lo pensamos como una foto sino como un proceso. La red que estamos tejiendo tiene una vocación federal, y la intención de seguir sumando provincias y municipios que quieran fortalecer su agenda de salud y ambiente con evidencia pública y trazable. Nos apoyamos en un modelo de gobernanza que incluya también a la comunidad local, la que puede usar los datos que generemos y sea la principal custodia de la infraestructura, con el fin de que el proyecto gane una continuidad que trascienda los ciclos políticos.
La calidad del aire es uno de los puntos de encuentro más claros entre el cambio climático y la salud. Las mismas fuentes que contaminan el aire que respiramos; el transporte, la quema de combustibles fósiles, ciertos procesos industriales y los incendios; son también responsables de buena parte de las emisiones que calientan el planeta. Y el cambio climático, a su vez, intensifica los eventos que deterioran el aire, como las olas de calor y los incendios forestales.
Medir, visibilizar y actuar sobre la calidad del aire es, por eso, una forma muy concreta de anticipar daños, prevenir enfermedades y fortalecer los sistemas de salud frente a un clima que cambia.
No buscamos solamente generar datos: buscamos cambiar la forma en que la Argentina respira para mejorar la salud, especialmente de los más vulnerables. Cada monitor que instalamos es un lugar donde antes había silencio y ahora hay información pública que una comunidad, un hospital o un gobierno pueden usar para decidir mejor.
Sumate a la red
El Proyecto Aire Limpio crece con cada provincia, municipio, organismo, entidad y organización que decide que su comunidad merece saber qué respira.
Si representás a un gobierno local o provincial que quiere fortalecer su agenda de salud y ambiente con datos públicos y trazables, a una institución que puede alojar un monitor, o a una empresa interesada en respaldar el despliegue de la red en su territorio, queremos conocerte.
Trabajamos de manera colaborativa y adaptada a cada realidad, con tecnología abierta y un modelo pensado para que los datos se traduzcan en decisiones concretas.
Escribinos a damianm@sustentabilidadsf.org.ar y ¡charlemos!
Dr. Damián Markov
El Dr. Damián Markov es médico pediatra especializado en Medicina Climática y Salud Ambiental. Coordina el Área de Clima y Salud en la ONG Sustentabilidad Sin Fronteras y es docente asociado en el Programa de Clima y Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado (EE.UU.). Es fundador y director para Latinoamérica de S-VIVA, un hub colaborativo que promueve la salud humana en un clima cambiante y facilita la llegada de tecnologías climáticas con impacto sanitario a la región. Además de ser el encargado de prensa del Comité de Salud Infantil y Ambiente de la Sociedad Argentina de Pediatría, integra diversas redes de trabajo regionales e internacionales y comunica en redes sociales a través de su perfil @elmedicodelclima.
