Clima y Salud

El cambio climático es hoy la mayor amenaza para la salud del siglo XXI. La mayor frecuencia de olas de calor, la contaminación del aire y la expansión de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue afectan de forma directa la salud de nuestras comunidades, con un impacto desigual que golpea más fuerte a los más vulnerables: los niños y niñas, las personas mayores, trabajadores al aire libre, personas con enfermedades preexistentes y quienes viven en barrios vulnerables.

Trabajamos en la intersección entre clima y salud porque entendemos que no hay salud posible en un planeta enfermo.

Por medio de diferentes iniciativas y proyectos, buscamos generar evidencia, herramientas y alianzas que permitan anticipar los riesgos, proteger a las poblaciones más expuestas y construir un futuro más sano y más justo para todos.

El Proyecto Aire Limpio es una iniciativa de la ONG Sustentabilidad Sin Fronteras (SSF) para construir, junto a gobiernos provinciales y municipales y empresas, una Red Nacional de Monitoreo de Calidad del Aire.

Respiramos alrededor de 25.000 veces por día. Si nos ponemos a pensar, no se nos ocurriría jamás tomar un vaso de agua contaminada. Entonces, ¿por qué deberíamos aceptar respirar aire contaminado?

La contaminación del aire es uno de los principales riesgos ambientales para la salud. La Organización Mundial de la Salud estima que la mala calidad del aire está asociada a más de ocho millones de muertes prematuras por año.

En SSF reconocemos los problemas de salud que la mala calidad del aire generan. Son los chicos, las personas mayores, los trabajadores al aire libre y quienes ya viven con una enfermedad crónica, los que más sienten los impactos.

Y sin embargo, en gran parte de la Argentina, no existen datos en tiempo real, georreferenciados, públicos y centralizados que expliquen qué estamos respirando. Cuando un episodio de humo o una jornada crítica de contaminación golpea a una comunidad, casi nunca hay un dato local que lo respalde.

Esa ausencia de información es la que este proyecto se propuso empezar a llenar. Porque creemos que lo que no se mide difícilmente se puede gestionar, y menos aún prevenir. Así es como nace el Proyecto Aire Limpio.

El Proyecto Aire Limpio es una iniciativa de la ONG Sustentabilidad Sin Fronteras (SSF) para construir, junto a gobiernos provinciales y municipales y empresas, una red nacional de monitoreo de calidad del aire.

La idea es tan simple como ambiciosa: instalar monitores confiables y de bajo costo en lugares donde hoy no hay ningún dato, publicar esa información de forma abierta y en tiempo real, y trabajar codo a codo con actores locales para que esos datos se traduzcan en decisiones concretas de salud y de gestión ambiental.

Trabajamos con tecnología de código abierto validada internacionalmente (AirGradient), que mide material particulado fino (PM2.5) junto con otros parámetros como óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y dióxido de carbono. Todos los datos se integran automáticamente a plataformas globales de ciencia ciudadana como OpenAQ, de modo que la información generada en Argentina pase a formar parte de una base mundial de conocimiento pública y comparable.

En un estudio reciente, el Dr. Trapassi (nuestro nexo en la Provincia de Neuquén) y colaboradores diagnosticaron la magnitud del vacío: sólo 10 de las 24 jurisdicciones del país cuentan con alguna normativa sobre calidad del aire, y en la mayoría de los casos no hay datos públicos ni sitios oficiales con información actualizada. Ninguna de las normas vigentes se acerca a las Directrices de la OMS de 2021 y a nivel nacional, la ley que aborda la temática no se actualiza desde 1973.

En ese contexto, poner un monitor donde antes no había nada no es un gesto técnico menor: es empezar a darle a la gente la posibilidad de saber qué respira.

Nuestros criterios para elegir dónde instalar cada equipo son siempre los mismos: zonas sin datos disponibles, población vulnerable expuesta, voluntad política de usar la información para actuar y viabilidad técnica en el terreno. Priorizamos hospitales, escuelas, centros de salud y espacios urbanos de alto tránsito, porque son los lugares donde el dato se cruza con la vida cotidiana de quienes más lo necesitan. Más información.

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Damian Markov | Coordinador de Salud y Clima

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