Volver a elegir

Una comunidad desplazada por la erosión marina vuelva a la costa y cuenta su historia

– Guadalupe Cobos Pacheco –

Se acerca la época de la cuaresma y empiezo a prepararme. Aprendí a hacer estos platos hace muchos años cuando me mudé a Bosque, un pueblo hermoso que ya no existe. Aprendí viendo a otras mujeres, prestando atención a lo que traían los pescadores, aprovechando los recursos del lugar. Sigo cocinando igual el camarón con queso y el pescado frito. También las minillas de pescado. 

Empiezo cociendo el pescado con sus pimientas tabasco y laurel antes de enfriar y desboronarlo. Luego lo cocino con cebolla, chile morrón, guajillo, sal y un poquito de manteca hasta que esté seco. Mientras tanto hago la masa de maíz natural con las manos, sin máquinas ni nada. A eso le decimos tortear. Se rellena, se cierra y antes de servir se hará una fritura profunda en aceite. 

Me gusta servir estas comidas a la gente que se acerca a charlar con nosotros. La cocina es tradición y algo para compartir con quienes se acercan a escuchar nuestra historia. 

Aunque sea duro, nunca me canso de contar lo que vivimos: la primera población desplazada por una crisis climática. No tuvimos que perder ninguna vida, entre el mar y nosotros en eso hubo respeto. Me dolió ver a mi gente perder todo sin poder hacer nada, vivir tanta impotencia. Fue un cambio radical, por eso reclamamos acciones radicales. 

Qué solos estábamos al principio, hasta que se acercaron las organizaciones ambientales. Lo primero fue entender qué era lo que había pasado. Ahí aprendimos a la fuerza qué era la erosión costera, el calentamiento del mar, el efecto invernadero. 

Y aunque no pudimos recuperar nuestro querido Bosque, me consuela saber que ya no estamos solos y que somos escuchados. Que nuestra historia le sirvió a otros pueblos. A todo el planeta, porque estamos todos conectados. 

Cuando nos mudamos a la ciudad perdimos todo lo material pero rescatamos nuestra identidad, nuestras costumbres y nuestro modo de vivir. Seguimos siendo comunidad: decenas de mamás y de hijos que nos mantuvimos juntos. Nos habían reubicado en la ciudad, pero volvíamos a lo poco que estaba en pie en Bosque. Porque era nuestra casa pero también nuestro sustento. Todavía llegaban algunos turistas en busca de costa virgen y se encontraban con nuestra comunidad arrasada por el agua ahí en la zona de Tabasco. Preguntaban qué había pasado y ahí estaba alguna de nosotras para contarles mientras le servía un camarón frito. 

El plan en la cuaresma es el mismo: vamos a hablar de nuestra historia y a celebrar que todos juntos estamos otra vez en una costa. Muchos pensaron que estábamos locos, que cómo queríamos volver tan cerca del agua después de lo que nos tocó vivir. 

¿Cómo explicarles que siempre tengo la vista en el agua? El mar, la montaña y las diversas cosas que existen son regalos de Dios, que nos dio un planeta sano. Los humanos nos encargamos de destruirlo, y ahora nos estamos ocupando de salvarlo. La toma de conciencia es clave y por eso estoy siempre que me llaman para hablar. Recuerdo cuando teníamos que pelear para ser escuchados, ahora en cambio somos tomados muy en serio. 

Nuestra vida es otra vez pescar, es trabajar en ese mar tan bondadoso. Pescamos durante las temporadas buenas y descansamos durante las noches. Tenemos nuestras festividades tradicionales. Día de muertos, Día de las Madres, nuestras Navidades, fin de año. 

La cuaresma siempre fue mi preferida y es la primera que volvemos a pasar en un pueblo nuevo, preparado. Estamos preparando las comidas con todo lo que ha brindado el mar. Mis hijos me ven cocinar, saben que estoy contenta porque canto una canción que siempre me hace pensar en la costa: “Si me dieran a elegir una vez, te elegiría sin pensarlo”. 

Guadalupe Cobos Pacheco

Es pescadora y cocinera. Nació en el Estado de Veracruz, México. Creció en el Estado de Tabasco, en un pueblo de 130 casas llamado Bosque, afectado por la erosión marina desde 2019. La necesidad imperiosa de dejar los hogares la convirtió en líder comunitaria y vocera del grupo de desplazados climáticos. 

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