Vista al lago

Vínculos comunitarios y jardines compartidos en lo más alto de la ciudad.

– Maria Alejandra Rotering Mendoza –

Este lugar se ha convertido en un paisaje que nadie podría dejar de admirar. Mi residencia sostenible se encuentra en el sur de la ciudad, muy cerca de uno de los cuerpos de agua más cristalinos. Como si imprimiera una fotografía en el agua, se puede apreciar con gran detalle el cielo azul y unos densos algodones que lo acompañan, pero esa calma es interrumpida por algunos güirirí que generan ondas en ese reflejo. Vuelvo a la realidad y agradezco por lo que mi vista un poco miope logra visualizar, nuestro hermoso Lago de Valencia.

Dedico un par de minutos a este pasatiempo todas las mañanas antes de decidirme a tender mi cama y preparar mi ropa para el día, que hoy será bastante ajetreado. Saco del clóset un jean, un suéter tejido y mis botas negras favoritas. Recordé que debo elegir toda la ropa que tengo semanas sin usar porque el próximo sábado tendremos un intercambio de looks entre algunas amigas, mi actividad favorita. Mi clóset varía de estilos al menos dos veces al mes, y amo que sea así porque me mantengo fiel a mi gusto, llevando un toque de gente increíble. En esta oportunidad, opto por estar un poco abrigada. El clima está en su punto perfecto. Hace unas tardes hablaba con mi abuela y me decía que se parecía al que soplaba su pelo cuando jugaba en el jardín de su casa de infancia. Ya lista, es momento de salir del depa y una brisa refrescante mueve algunos mechones de mi trenza. Empieza el día.  

Mi primera tarea de hoy es visitar el mercado. Debo hacer unas pequeñas compras extras porque tendremos reunión de vecinxs y seré la anfitriona en esta ocasión. Entro a mi súper favorito, el primero de la ciudad en tener todos sus empaques de bioplásticos. Debo destacar que luego de este acontecimiento, que tiene mucho tiempo de haber iniciado, todas las grandes cadenas, abastos e incluso bodegas comenzaron a replicar esa acción, porque sus ventas habían bajado de forma exponencial y ellos no podían quedarse atrás. Solo meto unas fresas a la cesta, limones, parchitas y unas cuantas moras, solo frutas porque hoy recogí algunas verduras del pequeño huerto que hemos construido todas las personas del edificio. Le hemos dado amor y consentido para disfrutarlo al máximo. Y sí, suelo recoger al menos dos veces a la semana algunos tomates, lechugas, pimentones y ajoporros, porque esta alimentación libre de gluten creó en mí una admiración infinita por los alimentos no procesados, más sanos y naturales. Aun intento llevarme bien con las zanahorias y las remolachas, pero un paso a la vez. Ya tengo todo para los snacks, voy a la caja, procedo a pagar con mi tarjeta virtual y meto todo en mi bolsa de tela.

Es momento de regresar a casa y antes de llegar al parcadero de bicis, me encuentro a una de mis vecinas que estará en la reunión de hoy. Se contenta de verme y me comenta que está contando las horas para actualizarnos sobre sus últimos sucesos amorosos y disfrutar como todos los viernes en la tarde. Nos despedimos y sigo mi camino. ¡Yo también estoy esperando tanto por este día! Estuve ausente en al menos dos encuentros porque tuve unos 15 días muy ocupada, con horas extras.

Aunque en mi trabajo solemos manejar un horario bastante amigable, de lunes a viernes solo hasta las 4 pm, esta vez añadimos los sábados y 1 hora y media más los días de semana. Es que estuvimos en la preparación de un proyecto colaborativo entre la alcaldía de nuestra ciudad y diversas organizaciones, sobre un evento ambiental para celebrar el Día mundial de la Tierra que es en tan solo 10 días. El esfuerzo terminó porque afortunadamente ya está todo en orden con ese proyecto y terminamos la logística con éxito. 

Si bien el trayecto del mercado a mi casa es bastante corto, intento tomarme más minutos de lo acostumbrado para ver el sol caer. Algunas familias caminan por el lago, otros están sentados conversando y algunos practican deportes acuáticos no motorizados. Pasan un par de minutos, subo las escaleras para llegar a mi apartamento, en el piso 4, e inmediatamente reviso la carga de energía de los paneles solares de mi terraza y envío el reporte de energía de los paneles de la azotea por el grupo del edificio; tenemos turnos a la semana para facilitar toda esta información y, en caso de cualquier imprevisto. poder solucionar a tiempo. 

Se está acercando la hora de nuestro encuentro, termino de arreglar los aperitivos, frutas y un rico té de jamaica que siempre suelo hacer y es momento de subir a la azotea, donde están los jardines más hermosos que mis ojos han podido ver y donde solemos reunirnos para hablar sobre todo lo que nos pasa cada semana. Hace años, para sobrellevar las altas temperaturas todos estos edificios sembraron en sus puntos más altos plantas y flores con buena resistencia al sol y con colores espectaculares. Esto generó que descendieran las altas temperaturas en todos los apartamentos, eliminando por completo el uso de electrodomésticos como aires acondicionados o ventiladores. Por eso amamos con locura reunirnos en este lugar. Todo resulta encantador y extremadamente fresco. 

Dejo toda la comida sobre la mesa plegable, me siento en uno de los bancos, cierro los ojos por un par de segundos y agradezco nuevamente por estos pequeños, o no tan pequeños, placeres de la vida que mi generación ha podido vivir. Abro los ojos y tengo justo una mariposa a mi lado, parece que se combinó con los colores de las flores que tengo a centímetros de mí, sus alas son moradas con pequeñas manchas lilas. Escucho pasos subiendo las escaleras y me levanto para saludar a todxs. La noche de cuentos está por comenzar.     

Maria Alejandra Rotering Mendoza

Comunicadora Social, Creadora de Contenido, Activista y Defensora de Derechos Humanos. Actualmente con enfoque en la promoción y protección de los Derechos de la Mujer y la Igualdad de Género, también contra el Cambio Climático. Coordinadora de proyectos de liderazgo juvenil en políticas públicas en el estado Carabobo, Venezuela. Activista miembro de Fridays For Future – Jóvenes por el Clima, Centro de Activismo y Desarrollo Democrático

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