El Acuerdo UE-Mercosur representa uno de los hitos comerciales más significativos de las últimas décadas, uniendo a dos de los bloques económicos más grandes del planeta. Sin embargo, más allá de la reducción de aranceles, el pacto moderno se ha transformado en un “acuerdo verde”. En la actualidad, el acceso al mercado europeo ya no depende solo de la competitividad en precios, sino del cumplimiento estricto de estándares de sustentabilidad.

Para las empresas del Cono Sur, entender las nuevas reglas impuestas por la Unión Europea (UE) es vital para la supervivencia comercial. En este artículo, exploramos a fondo los requisitos ambientales, el impacto de la normativa contra la deforestación y por qué la medición de la huella de carbono es la nueva moneda de cambio en el comercio internacional.
¿Qué es el Acuerdo UE-Mercosur y por qué es tendencia en 2026?
Tras 25 años de negociaciones y ajustes, finalmente la UE sancionó el Acuerdo UE-Mercosur y durante todo este periodo el Acuerdo inicial, ha evolucionado para responder a las exigencias del Pacto Verde Europeo. Lo que inicialmente se pensó como una zona de libre comercio tradicional, hoy integra capítulos robustos sobre Comercio y Desarrollo Sostenible.
Este acuerdo busca eliminar barreras para el 91% de las exportaciones del Mercosur, pero condiciona este beneficio a que los procesos productivos no degraden el medio ambiente. En 2026, las empresas que no hayan adaptado su trazabilidad se enfrentarán a barreras no arancelarias que podrían dejarlas fuera del juego.
Reglas Ambientales de la UE: El nuevo estándar para el ingreso de productos
La Unión Europea ha implementado una serie de regulaciones que actúan como “cláusulas espejo”. Esto significa que los productos importados deben cumplir con los mismos estándares ambientales que se exigen a los productores dentro de Europa.
1. Reglamento contra la Deforestación (EUDR)
A partir de finales de 2025 y con plena vigencia en 2026, el Reglamento de la UE sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR) prohíbe el ingreso de materias primas que provengan de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020.
Los productos clave afectados incluyen:
- Soja y Carne Vacuna: Los pilares de la exportación de Argentina y Brasil.
- Madera y Caucho.
- Cacao, Café y Aceite de Palma.
Las empresas deben proporcionar una declaración de diligencia debida que incluya coordenadas de geolocalización de las parcelas de tierra donde se produjo la mercancía.
2. El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM)
El CBAM es, posiblemente, la regulación más disruptiva. Su objetivo es evitar la “fuga de carbono”, asegurando que las empresas extranjeras paguen por sus emisiones de CO₂ de la misma manera que lo hacen las industrias europeas.
Aunque inicialmente se enfoca en sectores pesados como el hierro, acero, aluminio, cemento y fertilizantes, se espera que en el marco del Acuerdo UE-Mercosur, estas exigencias de reporte de emisiones se extiendan gradualmente a toda la cadena de valor industrial.
¿Por qué es fundamental medir la Huella de Carbono para exportar?
Medir la huella de carbono ya no es una acción de responsabilidad social empresarial (RSE), sino un requisito técnico operativo. A continuación, analizamos las razones principales:
Cumplimiento legal y acceso a mercados
Sin una medición precisa bajo estándares internacionales (como el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero o la ISO 14064), los importadores europeos no podrán nacionalizar los productos. El importador en la UE es ahora el responsable legal de declarar las emisiones “embebidas” en los productos que compra. Si tu empresa no provee esos datos, simplemente buscarán a otro proveedor que sí lo haga.
Competitividad económica
Bajo el CBAM, si una empresa puede demostrar que su producto tiene una huella de carbono baja o que ya pagó un precio por el carbono en su país de origen, podrá reducir los costos de los certificados que debe comprar al ingresar a la UE. Menos carbono equivale a menores costos de importación.
Trazabilidad y confianza del consumidor
El consumidor europeo actual valora el etiquetado ambiental. Una huella de carbono certificada permite a las empresas del Mercosur diferenciarse en las góndolas, posicionando sus productos como “Premium Sostenibles”.
Desafíos para las empresas del Mercosur ante las exigencias de la UE
La transición hacia este modelo no está exenta de obstáculos. Las PYMES y los grandes productores enfrentan retos estructurales:
- Costos de Certificación: Obtener auditorías de terceras partes para validar la huella de carbono puede ser costoso inicialmente.
- Digitalización de la Geodatos: Para cumplir con el EUDR, se requieren sistemas de monitoreo satelital que certifiquen que los bosques nativos no han sido alterados.
- Brecha Tecnológica: La necesidad de invertir en energías renovables y optimización de procesos para reducir las emisiones directas
Estrategias para empresas: cómo prepararse para el Acuerdo UE-Mercosur
Si tu empresa planea exportar o mantener su presencia en Europa, el momento de actuar es ahora. Aquí te presentamos un plan de acción:
- Realizar un Inventario de Emisiones: Identifica cuáles son los puntos críticos de tu cadena de producción donde se genera más CO₂.
- Implementar Sistemas de Trazabilidad: Asegura que puedes rastrear el origen de tu materia prima hasta la parcela específica.
- Invertir en Eficiencia Energética: La forma más rápida de bajar la huella de carbono es reducir el consumo de combustibles fósiles en la logística y manufactura.
- Capacitación en Normativas Europeas: Mantente al tanto de las actualizaciones del Parlamento Europeo, ya que las listas de productos afectados por el CBAM y el EUDR se expanden constantemente.
El Acuerdo UE-Mercosur es mucho más que un tratado comercial; es un cambio de paradigma hacia una economía global descarbonizada. Las exigencias ambientales de la UE son altas, pero también representan una oportunidad única para que las empresas de Sudamérica modernicen sus procesos, ganen eficiencia y se aseguren un lugar en el mercado del futuro.
La huella de carbono es hoy el pasaporte de tus productos. Medirla y reducirla no es solo un compromiso con el planeta, sino la estrategia de negocio más inteligente para 2026.
