Patagonia inflamable: cómo se fabrica una catástrofe

La región cordillerana de la patagonia argentina se encuentra atravesando una complejidad territorial multifactorial que hoy se desencadena en una catástrofe ambiental. Vamos a recorrer una por una las causas y las consecuencias con datos y porqué es el resultado de factores histórico- culturales acumulados.

Por Lic. Cs. Amb. Lucila Bertotti

Incendios patagonia

Dinámica de incedios y Cambio Climático

Los incendios en la región no son un fenómeno novedoso: ocurren hace más de dos siglos producto de actividades humanas  y por fenómenos naturales, dependiendo de la región y del uso del suelo. 

Sin embargo, el cambio climático generó grandes alteraciones en los bosques patagónicos, principalmente en los últimos 30 años, acompañado de un cambio en el régimen de incendios. Las sequías extremas y el aumento de la temperatura durante el verano  (en un paisaje altamente combustible) propician incendios de mayor intensidad y severidad. Así mismo, el aumento en las tormentas eléctricas están siendo cada vez más recurrentes aumentando el riesgo de ignición. 

Por ejemplo, un estudio reciente de Kitzberger y Bürgesser (2025) analizó más de una década de datos de rayos, clima e incendios en los bosques andino-patagónicos del noroeste de Patagonia.

Los autores encontraron un aumento sostenido de incendios iniciados por rayos, asociado a tormentas eléctricas cada vez más frecuentes y, sobre todo, más “efectivas” para iniciar fuego. El trabajo muestra que no solo hay más rayos, sino que las condiciones ambientales actuales (más calor y sequía) hacen que cada descarga tenga mayor probabilidad de generar un incendio.

Según el estudio, esto estaría dando lugar a un nuevo régimen de incendios, en ecosistemas que históricamente no estaban dominados por disturbios naturales de este tipo. En este aspecto, el cambio climático genera en la región un ambiente ideal para la rápida y efectiva propagación de incendios de grandes magnitudes.

Plantación de especies exóticas

Durante gran parte del siglo XX, especialmente desde las décadas de 1940–1950, se promovió desde el estado la forestación con especies exóticas  en la Patagonia, principalmente pinos (Pinus ponderosa, P. contorta, P. radiata, entre otros), con objetivos productivos y de “mejoramiento” del territorio.

Eventualmente, estas plantaciones fueron abandonadas, y sin su manejo adecuado o su cosecha, se expandieron y colonizaron territorios linderos, tanto en la meseta como en el bosque nativo.

Estudios recientes realizados en la estepa y el ecotono bosque-estepa patagónico muestran que tanto las plantaciones de pinos como sus invasiones aumentan drásticamente la cantidad, continuidad y estructura vertical del combustible fino, generando condiciones mucho más propicias para incendios de alta intensidad.

Paritsis et al. (2018) demostraron que estos cambios pueden incrementar la intensidad potencial del fuego hasta 30 veces respecto de la vegetación nativa, facilitando la propagación horizontal y la transición de incendios de superficie a incendios de copa, especialmente cuando las plantaciones no están manejadas (por ejemplo, pinares sin poda de ramas basales).

En esta línea, Franzese et al. (2022) evidenciaron que la invasión de pinos (incluso dentro de áreas protegidas) transforma progresivamente la composición del sotobosque hacia combustibles más inflamables.

A medida que avanza el tiempo desde la invasión, aumenta la acumulación de material muerto altamente combustible, superando incluso los niveles observados en plantaciones adultas. Los autores muestran que las invasiones más antiguas presentan mayor carga de combustible fino seco y una mayor continuidad vertical, lo que eleva significativamente el riesgo de incendios severos. 

Causas y consecuencias

Los incendios forestales constituyen hoy uno de los principales factores de pérdida de bosques nativos en la Patagonia. Según el Informe de Monitoreo de la Superficie de Bosque Nativo 2024 del Sistema Nacional de Monitoreo de Bosques Nativos, en la región del Bosque Andino Patagónico el 87 % de la pérdida de bosque registrada en 2024 se debió a incendios, una proporción muy superior al promedio nacional.

En términos absolutos, Chubut fue la provincia más afectada de la región, con aproximadamente 4.947 hectáreas de bosque nativo arrasadas por fuego en ese año (Greenpeace, 2024). Además, es la provincia con mayor superficie afectada por incendios forestales entre los años 2001 a 2023, concentrando el 56% de la pérdida de bosques a causa de este fenómeno (Fig 1). 

Cabe resaltar que estos incendios son, en su mayoría, intencionales o accidentales y ocurren principalmente en zonas de interfase -donde las viviendas se entremezclan con las áreas naturales- y las actividades antrópicas asociadas incrementan y transforman la vulnerabilidad del paisaje.

Las condiciones climáticas extremas posibilitan que pequeñas acciones (colillas, uso de herramientas eléctricas que generan chispas, desperfectos en el cableado de luz, fogones mal apagados, etc) puedan generan incendios de rápida expansión y de difícil control. Asimismo, las quemas intencionales por disputa de tierras o para transformar el uso del suelo, figuran como las mayores causas de incendios entre estas fechas (SNMBN, 2025).

incendio-patagonia

Fig 1. A: Superficie anual de pérdida de Tierras Forestales y Otras Tierras Forestales por provincia. Nota: en este informe no se contemplan los incendios dentro de APN por tratarse de jurisdicciones aparte. Extraído del  Informe de Monitoreo de la Superficie de Bosque Nativo 2024.

Presupuesto de manejo del fuego y políticas públicas

La falta de prevención de incendios en Argentina tiene una fuerte dimensión presupuestaria. Según un análisis de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), el Servicio Nacional de Manejo del Fuego inició 2024 con un presupuesto de $12.101 millones, el mismo monto nominal que en 2023, lo que implicó una reducción real significativa en un contexto de alta inflación.

Aunque el presupuesto fue ampliado posteriormente hasta $33.142 millones, hacia fines de 2024 sólo se había ejecutado el 22 % de esos fondos (unos $7.739 millones), con un fuerte sesgo hacia el combate del fuego y no hacia la prevención. Esta baja ejecución afecta directamente acciones clave como capacitación de brigadistas, equipamiento y sistemas de alerta temprana, aumentando la vulnerabilidad frente a incendios cada vez más severos (FARN, 2024).

De acuerdo a la Ley de Presupuesto 2026, la partida presupuestaria del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) contará con $20.131 millones, lo que implica una caída real del 69% con respecto a 2023 y del 78,5% con respecto a 2025.

Las metas físicas del SNMF tendrán una marcada reducción en las horas de vuelo previstas y ejecutadas. Mientras que en 2023 estaban programadas 5.100 horas —aunque solo se concretaron 3.058—, para 2026 se proyectan 3.100. A esta disminución se le suma la caída en los informes de alerta temprana y de evaluación de peligro de incendios, instrumentos clave para un enfoque preventivo. En este caso, se pasa de 2.310 informes previstos en 2025 a apenas 1.850 en 2026.

El Presupuesto 2026 asigna $651.600 millones a los subsidios a la oferta de hidrocarburos, lo que representa un aumento real del 6% respecto al valor de 2025. Esto equivale al 0,44% del presupuesto total nacional.

Una mirada integral

La evidencia científica y los datos oficiales coinciden en un punto central: los incendios en la Patagonia no son eventos aislados ni inevitables, sino el resultado de factores histórico- culturales acumulados. La combinación del cambio climático, la acumulación de combustible vegetal en el paisaje, la falta de ordenamiento territorial, la expansión de pinos exóticos altamente inflamables y una política pública centrada en la reacción y no en la prevención está configurando un nuevo régimen de incendios cada vez más severos. 

Frente a este escenario, invertir de manera sostenida en prevención —manejo de combustibles, control temprano de invasiones, planificación territorial, sistemas de alerta temprana y fortalecimiento de brigadas— no sólo es ambientalmente urgente, sino también económicamente más eficiente y socialmente justo. La prevención no elimina el fuego, pero sí reduce su intensidad, su extensión y sus impactos irreversibles sobre los bosques y las comunidades que lo habitamos.

Referencias

A novel fire regime driven by increased lightning activity and lightning ignition efficiency for northwestern Patagonia, Argentina

Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). No solo es el fuego: el daño de la falta de prevención para abordar los incendios.
https://farn.org.ar/no-solo-es-el-fuego-el-dano-de-la-falta-de-prevencion-para-abordar-los-incendios/

Franzese, J., et al. (2022). Exotic pine invasions alter forest fuels and fire risk. Science of the Total Environment.
https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2022.154856

Greenpeace Argentina. Informe: Incendios forestales en los Bosques Andino Patagónicos (octubre 2024–marzo 2025) — superficie afectada: 31.722 ha, cuadruplicando la temporada anterior. https://www.greenpeace.org/argentina/participa/incendios/

Informe de Monitoreo de la Superficie de Bosques Nativos 2024. Presidencia de la Nación – Argentina. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2025/07/informe_monitoreo_2024_vfinal.pdf

Kitzberger, T. & Bürgesser, R. E. (2025). Evidencia de incremento de actividad de rayos y eficiencia de ignición por rayos en bosques andino-patagónicos, contribuyendo a un nuevo régimen de incendios. International Journal of Wildland Fire. https://www.publish.csiro.au/wf/abstract/WF25016

Paritsis, J., et al. (2018). Plantations and invasions increase wildfire intensity in Patagonia. Forest Ecology and Management.
https://doi.org/10.1016/j.foreco.2017.12.010

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